Para el regreso, anunció que utilizaría el antiguo Air Force One y que el nuevo aparato sería enviado a Mildenhall, en Reino Unido, para que militares estadounidenses pudieran conocerlo. La operación buscaba ocultar cuál era el avión que realmente transportaba al presidente ante una amenaza de asesinato atribuida a Irán. El mismo medio reportó que el Servicio Secreto había recomendado utilizar el modelo antiguo como medida de seguridad. Steven Cheung, director de comunicaciones, sostuvo que existen múltiples amenazas contra el presidente y que el gobierno utiliza herramientas de “distracción y engaño” para enfrentarlas. Trump había respondido a los periodistas que siempre está bajo amenaza y que es “el número uno” en la lista de Irán.