Todo apunta a que la muerte le llegó a él y a su esposa Esther entre esa última conexión y el grito que escuchó su vecino. La última vez que se les vio en el pueblo fue el viernes por la noche, cuando cenaron con dos amigos, y se retiraron a casa sobre la una de la madrugada. Un inquilino que habían tenido recientemente en un piso que alquilaban en el centro de Tauste, por un lado, y el entorno familiar, por otro. Entonces todo se enfocó en la hija mayor, Carlota, y en su pareja Luis Carlos R., con el que llevaba saliendo apenas unos meses. La hija y su novio fueron detenidos en su domicilio.