No debe olvidarse que la revolución comunista cubana fortaleció exponencialmente lo que hoy conocemos como la «Nueva Izquierda» y preceptos del socialismo cultural. El entrenamiento, los canales de financiación, la coordinación de la propaganda y el intercambio de información crearon vínculos duraderos entre La Habana y los radicales estadounidenses. Su producto es la influencia y la información. En una era en la que la información y la cohesión interna son decisivas, ese producto resulta estratégicamente letal. El aumento de los recursos de inteligencia en la isla y sus alrededores no es una maniobra de cara a la galería.