Un mentor no busca convertirse en la voz permanente de su mentee. Un buen mentor comprende que cada persona llega con una historia, unos paradigmas, unas creencias y una manera particular de interpretar el mundo. El mentor consciente trabaja desde la curiosidad, no desde el ego. El mentor ayuda primero a mirar hacia adentro. Y para quien aspira a convertirse en mentor, la pregunta es todavía más profunda: ¿quieres que las personas te recuerden por las respuestas que les diste o por la persona en la que lograron convertirse gracias a tu acompañamiento?