Existe además la evidencia de que esta oleada ha sido simplemente la última y que, visto su éxito, vendrán otras. Nadie que conozca seriamente el asunto asume la atribución de Sánchez a las pretendidas mafias el mecanismo que puso en marcha la invasión. Resulta sorprendente que en el entorno del presidente y sus numerosos asesores a nadie se le ocurra aconsejarle que se modere y asuma su responsabilidad con decencia. Caben dos soluciones, o el reparto generalizado por el resto de España, o negociar seriamente con Marruecos su devolución. Desde 2024, los sucesivos informes de la Fiscalía insisten en el desbordamiento nunca resuelto de los centros de acogida.