Se trata de MAFG, una molécula cuyo papel en la evolución de este cáncer de piel podría abrir una nueva vía para el desarrollo de terapias más selectivas. El estudio, realizado en colaboración con científicos de Estados Unidos, ha demostrado que MAFG desempeña un papel determinante en la progresión del melanoma. Los resultados obtenidos apuntan a que MAFG interviene precisamente en los mecanismos que permiten a las células tumorales adquirir características más agresivas. Esta diferencia convierte a la proteína en una posible diana terapéutica. El trabajo también ha permitido describir por primera vez la interacción entre MAFG y MITF, otra proteína que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y comportamiento del melanoma.