Los controles afectan a las conexiones aéreas y marítimas procedentes de territorio italiano y han sido establecidos inicialmente hasta el próximo 7 de septiembre. La negativa italiana a levantar los controles provocó un rápido deterioro de la situación diplomática. España ha pasado así de protestar diplomáticamente contra los controles italianos a aplicar sus propias verificaciones sobre los viajeros procedentes de Italia. Madrid no oculta que la introducción de sus controles responde directamente a la negativa italiana a eliminar los previamente establecidos. Desde este sábado, los viajeros que cruzan entre España e Italia vuelven a encontrarse con controles que parecían pertenecientes a otra etapa de la integración europea.