El estudio reveló que la actividad solar, específicamente los ciclos de manchas solares, afecta la temperatura superficial del planeta. Este fenómeno influye en la fragilidad de las rocas, la distribución del agua subterránea y la presión tectónica, factores que pueden facilitar la liberación de energía en las fallas sísmicas. Este patrón sugiere que el incremento en la radiación solar y su impacto en la temperatura superficial pueden influir en la dinámica de las placas tectónicas. La incorporación de la actividad solar como variable en los modelos sísmicos podría mejorar la precisión en la predicción sísmica. El estudio demuestra que incluir la radiación solar y la temperatura superficial en los modelos predictivos mejora la identificación de patrones sísmicos.