Los resultados, publicados en la revista Science, plantean una posible nueva forma de activación de fallas después de los grandes terremotos. El sismo se produjo cuando la placa del Pacífico se deslizó bruscamente bajo la placa que sostiene el norte del archipiélago japonés. Una de ellas, identificada como onda ScS, descendió 2.900 kilómetros hasta el límite entre el manto y el núcleo externo líquido de la Tierra. Un pequeño desplazamiento en Japón tras el terremoto del 2011Al revisar los datos, los investigadores observaron un comportamiento inesperado. El equipo examinó posibles errores en el procesamiento de datos y evaluó otras explicaciones, como deslizamientos submarinos o efectos asociados a la ruptura principal del terremoto.