El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) es el acelerador de partículas más grande y potente del mundo. Esta es la paradoja del acelerador de partículas más grande jamás construido: utilizar una enorme cantidad de energía para estudiar los componentes más pequeños de la materia. Sin embargo, acercarse a la velocidad de la luz no significa que cada fracción adicional de velocidad requiera simplemente "más potencia". La física relativista establece que, cuanto más se aproxima una partícula con masa a la velocidad de la luz, más energía es necesaria para aumentar su energía, mientras que su velocidad cambia cada vez menos. Esto permitirá recopilar muchos más datos y mejorar la capacidad de los científicos para detectar fenómenos extremadamente raros.