«En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. La teóloga Consuelo Vélez reflexiona sobre el pasaje de Pedro caminando sobre las aguas y sostiene que hoy Jesús invita a superar la duda con fe y el miedo con confianza.