La respuesta resulta bastante menos confortable: cada vez hay más trabajadores cobrando el mínimo o poco más que el mínimo. Los microdatos analizados por la AIReF, correspondientes a 2023 –cuando el SMI era de 1.080 euros–, permiten apreciar la magnitud del fenómeno. Y lo ha hecho, sobre todo, por extensión: la propia AIReF calcula que más del 80% del aumento en su indicador de intensidad del SMI en 2023 se explica por el crecimiento en el número de trabajadores afectados, no por la magnitud del ajuste salarial que requerían. La AIReF observa que el valor más frecuente de la distribución salarial, claramente superior al SMI en 2018, había convergido hacia su entorno en 2023. La AIReF calcula que el aumento del SMI de 2023 pudo traducirse en entre 55.000 y 85.000 afiliados menos.