Los análisis de laboratorio revelaron la presencia de cianuro, un compuesto químico altamente tóxico utilizado en la agricultura y en prácticas de caza furtiva. Los ejemplares fueron hallados en el santuario de Kimana y en los ranchos del Grupo Kuku, zonas colindantes con Amboseli que albergan más de 1.600 elefantes. Este contexto genera preocupación no solo por la fauna silvestre, sino también por el ganado y la salud de las comunidades locales. El KWS advirtió que el envenenamiento podría extenderse a otros animales domésticos: “Tenemos las cabras, tenemos el ganado que está allí. El caso de los 15 elefantes muertos por intoxicación química reaviva el debate sobre la seguridad ambiental y la necesidad de fortalecer los controles sobre el uso de agroquímicos en Kenia.