Según el reportaje, la información obtenida por los drones de la Fuerza Aérea puede ser utilizada por el Ejército, la Armada y la Fuerza de Cohetes del Ejército Popular de Liberación, ampliando la integración entre sensores aéreos y unidades responsables de distintos tipos de operaciones. Hasta el momento, detalles como la motorización, el alcance, la autonomía, los sensores y la configuración completa del armamento no han sido divulgados oficialmente. En el documental, el narrador afirma que dos aeronaves podrían abandonar una posición avanzada tras completar una etapa de la operación y ser sustituidas por el GJ-3A para continuar con el seguimiento y la vigilancia. El GJ-2, actualmente conocido como una de las plataformas no tripuladas en servicio en la PLAAF, apareció públicamente en el Airshow China de 2018. En opinión de Wang, el GJ-3A representa una nueva etapa de esta evolución, con un aumento de la capacidad de carga, la autonomía y la integración en el sistema de mando y control.