El artículo 322 de la Constitución de 1991 es claro: Bogotá es la Capital de la República y del departamento de Cundinamarca. Pero Bogotá es Bogotá y debe seguir siendo la única capital. De la Espriella ya anunció que convertirá la Casa de Nariño en un museo y mandó a construir su propia residencia presidencial en la Puerta de Oro. Mientras tanto, la sede formal de gobierno pasaría a la Cancillería, en el tradicional Palacio de San Carlos —lugar donde el general Simón Bolívar escapó de la muerte en la Noche Septembrina—. Ha llegado la hora de que los bogotanos y los bogotanólogos dejen la indiferencia y se pronuncien.