En una colonia de gaviotas, acercarse al nido equivocado puede terminar en gritos, persecuciones y picotazos. Sin embargo, un nuevo experimento sugiere que los individuos jóvenes cuentan con una protección inesperada. Puede parecer una diferencia pequeña, pero en una colonia abarrotada cada segundo cuenta. En la práctica, ese mensaje visual podría transmitir algo parecido a «no vengo a disputar tu nido ni tu pareja». Para una gaviota inexperta que se mueve entre territorios vigilados, parecer menos competitiva puede ser una forma sencilla de evitar problemas.