Un manto de ceniza recubre el sotobosque y un ligero olor a humo impregna, quince días después, el entorno. Bajo los pinos, la ... maleza ha adquirido un tono plomizo; la hojarasca se adivina tiznada y las jaras y los tomillos se dibujan, ennegrecidos, sobre la abrasada tierra. Sólo una valla de seguridad amarilla impidiendo el paso y el restaurante Monasterio rompiendo la estampa de abandono. La lucha va a ser muy dura en la zona». El regreso al establecimiento, perteneciente a Pelayos de la Presa, se produjo el pasado miércoles, a primera hora de la mañana.