La discrepancia no reside tanto en el objetivo final como en el orden de los pasos. El texto concedía a Israel y Hamás un plazo de catorce días para acordar el calendario y los mecanismos de aplicación. Según la propuesta, las armas entregadas quedarían bajo la custodia del llamado Comité Nacional para la Administración de Gaza, integrado supuestamente por tecnócratas palestinos. En la práctica, ninguna de las partes confía en que la otra cumpla después de haber cedido su principal instrumento de presión. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, advirtió que el Ejército israelí no debe retirarse «ni un milímetro» de Gaza antes de que Hamás entregue sus armas.