Atravesar las aguas, llegar a la otra orilla, alcanzar la costa… La historia, los mitos y leyendas siempre sitúan en el otro lado el objetivo, la razón para seguir luchando. En muchas casos, la libertad, el éxito, el futuro de la familia. Con los acontecimientos recientes, aparte del pasmo y el horror al conocer que tanta gente se ha ahogado, me vino a la mente el cuento de John Cheever llamado como el título de este artículo. El personaje se lanza a las aguas, en este caso de las piscinas, como un recorrido de éxito que resulta ser el reconocimiento de su fracaso. La obra utiliza el agua y al nadador como una metáfora de la vida, de los éxitos, de los fracasos y de las pasiones.