La pieza, que no figura en el archivo del maestro en Navarra, ha vuelto a aparecer en Segovia. De pasada, recogió algo que le había contado la hija del maestro: que Turrillas había compuesto un himno para un grupo del barrio de San Lorenzo y que aquella partitura se había perdido. La pieza que la familia daba por desaparecida llevaba décadas a buen recaudo, en una carpeta de San Lorenzo. Musicalmente no inventó nada nuevo; unió dos ritmos que ya existían, la jota de la Ribera y la biribilketa de la Montaña, para que el desfile fluyera. El himno de la Charanga Chicuelina / Barrio de San Lorenzo, que el grupo interpretaría después en numerosos lugares, además de otras composiciones suyas.