El siglo XVII trajo bajo su brazo una devastadora epidemia de peste que azotó Castilla, ocasionando una gran mortandad entre la población de cardadores y tejedores segovianos, que supuso el desmantelamiento la industria pañera segoviana, y con ella, la de los colaboradores de los pueblos que la asistían, incluido Martín Miguel. Estos viñedos sobrevivieron casi intactos a la plaga de la Filoxera del siglo XIX. La mecanización del campo a partir de la segunda mitad del siglo XX, acabó con el cultivo del viñedo y en consecuencia con la cultura del vino en Martín Miguel. Actualmente, la economía de la puebla sigue dependiendo, en parte, de la agricultura mecanizada y como ciudad dormitorio, ya que una parte importante de su vecindad trabaja fuera y regresa a la puebla diariamente. La Iglesia parroquial de San Bartolomé con torreón campanario construida en estilo gótico con tres naves y artesonado mudéjar en la central.