El Pontífice reconoce que las ciudades, llamadas a ser espacios de libertad y oportunidades, pueden convertirse también en lugares marcados por el aislamiento y el anonimato. Esta realidad afecta especialmente a los jóvenes: un 35 % reconoce que la soledad impacta su vida cotidiana, incluso cuando permanece constantemente conectado a través de medios digitales. Ante este panorama, León XIV recuerda que el futuro de la sociedad dependerá del tipo de amor sobre el que se construya. », plantea el sacerdote jesuita, quien señala que la auténtica oración apostólica debe conducir a una transformación interior que permita construir ciudades más justas, humanas y acogedoras. Desde la Red Mundial de Oración del Papa destacan que la intención de agosto busca hacer visible el Evangelio precisamente allí donde muchas personas pasan desapercibidas.