Se trata, explican desde Repsol, de un esfuerzo por adecuar el alcance de las actividades autorizadas en Venezuela. Eso sí, se reafirman en que cualquier acción se circunscribe con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones aplicable. Esta cifra incluye principalmente cuentas a cobrar con PDVSA, la financiación concedida a Petroquiriquire y las inversiones realizadas tanto en Cardón IV como en la propia Petroquiriquire. El primero llegó en marzo, cuando Repsol y la italiana Eni alcanzaron un acuerdo estratégico para impulsar la producción de gas en Venezuela. En este escenario, la evolución del negocio durante el primer semestre también se refleja en las cuentas de la compañía.