La iniciativa obtuvo un amplio respaldo bipartidista, con 90 votos a favor y seis en contra, y ahora deberá ser considerada por la Cámara de Representantes. Si no recibe la aprobación del Congreso, la financiación del Gobierno expiraría el próximo 30 de septiembre. Tanto republicanos como demócratas han expresado su interés en evitar un nuevo cierre del gobierno durante el periodo electoral. Ahora, el Senado busca evitar que una disputa similar vuelva a paralizar al gobierno justo antes de que los estadounidenses acudan a las urnas. Las elecciones del 3 de noviembre serán especialmente relevantes para Trump, ya que los republicanos intentarán conservar las mayorías que actualmente les permiten impulsar la agenda de la Casa Blanca en el Congreso.