Pequeños, oscuros y de aroma inconfundible, los clavos de olor llevan siglos ocupando un lugar discreto pero constante en la cocina, la medicina tradicional y, más recientemente, en los laboratorios que estudian sus propiedades bioactivas. Lo que para muchos es apenas una especia navideña, para la ciencia es un compuesto vegetal con un perfil farmacológico sorprendentemente amplio. Hoy se cultiva principalmente en Indonesia, Madagascar, Tanzania y Sri Lanka, y sigue siendo un ingrediente habitual tanto en la gastronomía como en la medicina ayurvédica y la tradicional china. El secreto está en el eugenolLa razón por la que los clavos de olor destacan entre las especias medicinales tiene nombre propio: eugenol. También te puede interesar:· La importancia de la vitamina B12: qué es y para qué sirve· ¡Cuidado!