A Hernán Crespo las malas rachas le hacen lo que el viento a Juárez. Pero tras morder el polvo en las salas de prensa, Crespo dejó en claro que él no va a sudar calenturas ajenas. Según su lectura, es cuestión de tiempo para que la pelota ruede derecho y el Atlas juegue “como Dios manda”. “Es innegable que todos jugamos por el resultado, que todos queremos ganar, que a nadie le gusta perder, pero entiendo la situación en la que nos encontramos, la que aceptamos, la que se encuentran los chicos. Explicó que el verdadero dolor de cabeza son los “errores no forzados”, esas pifias infantiles que en el fútbol mexicano se pagan con sangre y burlas en las redes sociales.