La velada del pasado jueves fue una muestra de cómo alguien llega a convertirse en profesional de la narración oral. El caso es se reservó esté día para unir los dos cabos de la misma hebra: tres narradoras que empiezan y una narradora referente a la que se homenajea. Y como vivencia personal liberó la voz de la narradora, sus gestos, movimientos y vuelo de manos. El camino hacia el oficio de la narración oral no es fácil. Perdón, en la mejor romancera que podemos encontrar hoy en día.