Con Mou en el vestuario blanco, querían renovar la leyenda Xavi-Casillas, los del Premio, con la pareja Rodri-Dani Olmo y el chau-chau en el Combinado Autonómico. ¿Por qué unos tipos que nunca se preocupan por la españolización de España andan siempre tan preocupados por la españolización del Madrid? Espiritualmente, Rodri debe verse como el cabo que el madridismo bueno lanza al mundo culé para mantenerlo amarrado a la España tebana (de Tebas). Liberé a Praag de su compromiso y se lo vendió al Barcelona, en Santiago de Compostela. Mbappé vino a Madrid para jugar, no con Rodri, sino con Vinicius, y lo ha logrado.