Cantabria es el paraíso veraniego en el que se pierde cada verano y desde el que sigue comunicando, aunque a otro ritmo. Y que no falten nunca las servilletas: en la playa son vitales. Ese sabor que siempre le transporta al verano...El salitre en el pelo, es un olor inconfundible. Y también ese momento en el que bajas las ventanillas del coche y comienza a oler a humedad porque ya estás cerca del mar. Pero si estamos hablando de comida, elijo el queso fresco de Las Garmillas, que me encanta y que solamente encuentro cuando estoy en Cantabria.