La Inteligencia Artificial también ha llegado a la protección y conservación de los monumentos andaluces. Se ha convertido en una herramienta fundamental para anteponerse a la catástrofe, valorando los riesgos, y para optimizar las actuaciones. Si hay una emergencia en el lugar patrimonial, salta la alarma en el móvil, le dirige hacia el sitio donde debe ir y tiene los protocolos perfectamente digitalizados. No obstante, y como advierte la investigadora principal del proyecto, Pilar Ortiz, «debemos ser conscientes que el factor humano es fundamental. Los que entran son bomberos y las decisiones se toman en una mesa donde se sientan distintas personas.