El crimen por el que Estados Unidos lo reclama ocurrió en Chicago en 1983. La víctima era una mujer con la que compartía vivienda y que, según la Orden Internacional de Detención, murió por disparos. La comunicación situaba al fugitivo en la Región de Murcia. Lo que consta en la orden estadounidense es que la mujer murió tras recibir disparos y el sospechoso abandonó posteriormente el país. Su situación familiar actual no modifica la causa por la que Estados Unidos reclama su entrega.