Sus manteles de lino rústico, las cerámicas que rinden homenaje a la artesanía local, la cristalería sencilla y las velas capturan la esencia del verano. Muy cerca se levanta la histórica mansión de la familia Kountouriotis, convertida en un museo dedicado al arte y la historia postbizantina. Más alejada, Bisti, rodeada de pinos, recompensa el trayecto con un entorno perfecto para el esnórquel y el buceo. Como escribió un autor local, es "un lugar veneradísimo y de ensueño, donde la fe, el mar y el vértigo del acantilado se unen". Quizá sea precisamente esa autenticidad la que ha convertido a Hydra en la gran fuente de inspiración de la decoración este verano.