Aunque la reacción no es idéntica para todo el mundo, quienes mantienen una relación positiva con el mar experimentan cambios relacionados con el placer y la relajación. Según explica Llobet, "el mar nos sienta tan bien porque activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de que el organismo abandone el estado de alerta y pueda recuperar el equilibrio. La respiración se vuelve más pausada, la tensión muscular disminuye y la mente deja de estar tan pendiente de las preocupaciones cotidianas. De hecho, la psiconeuroinmunología lleva años estudiando la estrecha relación entre el estado emocional y el sistema inmunológico. © nuriarocagranell Nuria Roca comiendo en una terraza en sus vacaciones en Cádiz¿Por qué hay personas que disfrutan tanto del mar y otras no?