Fuentes de la industria señalaron que, aunque los incidentes involucraron a distintas empresas, compartían una misma causa: errores de configuración en los entornos de prueba. “Los modelos creían que seguían operando dentro de una simulación, pero en realidad podían interactuar con sistemas del mundo real”. En ambos casos, modelos avanzados lograron acceder a redes externas y explotar vulnerabilidades en sistemas reales debido a fallas en la configuración de los entornos de prueba. Para la startup israelí, los episodios representan tanto un desafío como una oportunidad. La compañía sostiene que el futuro de la ciberseguridad ya no pasa únicamente por proteger redes o dispositivos, sino también por garantizar que los sistemas de IA permanezcan alineados con los objetivos para los que fueron creados.