La ciencia médica es sumamente importante, pero también tiene errores y, en ocasiones, juega a ser Dios. Por el contrario, siempre lucharon en pro de que yo pudiera ser un hombre de bien. Al nacer, mi diagnóstico inicial fue parálisis cerebral en la región central, donde se comanda la inteligencia. Con el paso del tiempo y gracias a la ayuda de un grupo médico extraordinario, liderado por el doctor Alberto Abadí, tuve la fortuna de encontrar una mirada diferente. La ciencia médica es sumamente importante, pero también tiene errores y, en ocasiones, juega a ser Dios y a tener poder para destruir y no siempre para construir.