Los claros dejan entrar más luz y estas plantas pueden crecer con rapidez, cubrir las copas y competir por el agua y los nutrientes. En un bosque alterado, esa ventaja puede frenar a los árboles que deberían cerrar los huecos del dosel. Los vuelos de 2013 y 2020 permitieron medir cambios en la altura, los huecos y la estructura del dosel. En la práctica, la intervención aprovecha árboles que ya tienen raíces, troncos y copas capaces de responder cuando disminuye la competencia. Una cuadrilla puede cortar los tallos de las lianas cerca del suelo sin derribar los árboles que las sostienen.