Si todas nuestras decisiones ya estuvieran escritas desde antes de nuestro nacimiento, ¿qué sentido tendría buena parte del mensaje de la Torá?, ¿Por qué Yom Kipur?, ¿Por qué la teshuvá (arrepentimiento)?, ¿Por qué el mérito y el castigo?, ¿Por qué la lucha permanente entre el yetzer hatov (instinto del bien) y el yetzer hará (instinto del mal)? Y, sobre todo, ¿por qué la Torá insiste una y otra vez en hablarle al hombre como si pudiera elegir? “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Y esa impresión se repite una y otra vez:Abraham discute con Dios por Sodoma. Y quizá uno de los grandes propósitos de nuestra creación sea que el hombre nunca deje de intentarlo.