El interés del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la comida rápida ha capturado la atención del público, promoviendo hábitos alimenticios que podrían ser perjudiciales. A pesar de que en 2018 se determinó que Trump tenía una salud excelente, su preferencia por las hamburguesas y otros alimentos similares ha generado preguntas sobre su impacto en los ciudadanos. En contraste, Barack Obama y su esposa Michelle promovieron la alimentación saludable en la Casa Blanca. En la era de las redes sociales, la exposición que Trump tuvo a través de plataformas como Twitter hace que su influencia sea única. Este fenómeno fue notable entre republicanos y demócratas, aunque los efectos fueron casi el doble en los primeros.