Esta victoria popular se logró, además, a pesar de los intentos de disciplinar y acallar a quienes se manifestaron en la calle. Esa movilización puso la discusión sobre la tierra, los bienes comunes y los recursos estratégicos en el centro del debate público y terminó modificando el proyecto que el Gobierno pretendía aprobar. Esa reacción debe convertirse ahora en una participación mucho más activa en las decisiones sobre tierra, agua, minerales, energía e infraestructura estratégica. La tierra, el agua, los minerales y la energía no son solamente activos económicos. Son las condiciones materiales sobre las que se construye el desarrollo de un país y, fundamentalmente, las posibilidades de las próximas generaciones.