Además, a medida que se acerca el comienzo del periodo lectivo, la demanda de los estudiantes tensiona aún más el mercado en las ciudades universitarias. El piso va a dar a la Basílica de la Macarena, una circunstancia que su casero no quiere desperdiciar, por lo que se reservan el derecho de alquiler los balcones en Semana Santa, aunque los estudiantes sigan en el domicilio. Además, la entrada de personas extrañas en la vivienda va en contra de los derechos constitucionales a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio. En el callejón Azofaifo, por ejemplo, encontramos un piso de 50 m2 a un precio habitual de 900 €/mes. La semana de Feria tampoco escapa a esta práctica, ya que la gran afluencia de visitantes también invita a ganar un dinero extra.