Fernando Olea, creador de re-Expo92, de pequeño en la muestra junto con su familia. Olea nos explica que «para la investigación histórica arrancamos con un trabajo muy extenso apoyado en la IA más avanzada, con un rastreo exhaustivo de internet para recabar toda la información posible. Ningún dato se da por bueno sin contrastarlo, y en la web toda aportación pasa por un sistema de revisión antes de publicarse». Hay mucha gente que sabe muchísimo de la Expo, y la idea no es imponer nada, sino todo lo contrario: construirla con el recuerdo de todos los que la vivieron y de quienes participaron en ella». En el núcleo hay muchísimos datos del pabellón: información sobre el edificio, sus exposiciones y un listado detallado de las 76 piezas que se iban a exhibir y que probablemente se perdieron en el incendio».