El equipo registró el tamaño de la corola, la concentración de azúcar en el néctar, el número de hojas y la fecha en la que se abría la primera flor. También midió la distancia entre las anteras que producen el polen y el estigma que lo recibe. La selección natural empuja con fuerza hacia flores grandes, pero no recompensa de manera equivalente los cambios en la fecha en la que se abren. Puede crecer alrededor de cultivos como el maíz, la soja o el algodón y complicar las tareas de control en el campo. La destrucción de hábitats, la agricultura intensiva, algunos pesticidas y la reducción de polinizadores están modificando al mismo tiempo las condiciones en las que viven las plantas.