dice Moshé al pueblo de Israel, «pongo frente a ti, hoy, bendición y maldición», la bendición que vendrá cuando observen los mandamientos Divinos y la maldición si los abandonan. Estas serán proclamadas en el Monte Grizim y Eibal, cuando el pueblo cruce hacia la Tierra Santa. Sin embargo la sangre, que en el Templo es vertida en el Altar, está prohibida. Los primogénitos del ganado bovino y ovino deben ser ofrendados en el Templo, y su carne comida por un cohen (sacerdote). En el año Sabático (que ocurre cada siete años), todos los préstamos deben ser perdonados y todos los sirvientes liberados.