Un nuevo estudio demuestra que el momento exacto en el que deja de llover puede ser tan importante como la cantidad total de agua que recibe un ecosistema. Las sequías de otoño retrasaron el comienzo de la floración, mientras que las de primavera hicieron que las plantas dejaran de producir flores antes de tiempo. Así, los investigadores pudieron separar el efecto de la cantidad de agua del efecto provocado por el momento en el que escaseaba. Las plantas vecinas cambian la respuestaEl estudio también descubrió que las plantas modificaban su floración cuando crecían junto a otras especies. DeMalach aclaró que las plantas no deciden cuándo florecer ni se ponen de acuerdo para evitar la competencia.