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Las plantas están sacrificando su capacidad para adaptarse al calor para seguir atrayendo a los pocos polinizadores que quedan
['Escrito Por', 'Editor Y Escritor', 'Adrián Villellas Es Ingeniero Informático Y Emprendedor En Marketing Digital Y Ad Tech. Ha Liderado Proyectos De Analítica', 'Publicidad Sostenible Y Nuevas Soluciones De Audiencia. Colabora Además En Iniciativas Científicas Ligadas A La Astronomía Y La Observación Espacial. Publica En Medios De Ciencia', 'Tecnología Y Medioambiente', 'Donde Acerca Temas Complejos Y Avances Innovadores A Un Público Amplio.', 'Más De Este Autor', 'Adrián Villellas', 'Proceso Editorial', 'Publicado El']
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Un nuevo estudio demuestra que el momento exacto en el que deja de llover puede ser tan importante como la cantidad total de agua que recibe un ecosistema.
Las sequías de otoño retrasaron el comienzo de la floración, mientras que las de primavera hicieron que las plantas dejaran de producir flores antes de tiempo.
Así, los investigadores pudieron separar el efecto de la cantidad de agua del efecto provocado por el momento en el que escaseaba.
Las plantas vecinas cambian la respuestaEl estudio también descubrió que las plantas modificaban su floración cuando crecían junto a otras especies.
DeMalach aclaró que las plantas no deciden cuándo florecer ni se ponen de acuerdo para evitar la competencia.