No es ciencia ficción: ocurrió durante una prueba del Instituto Británico para la Seguridad de la IA (AISI), que hizo público el caso el martes. Esa autonomía es justamente lo que la industria vende como el futuro del trabajo… y lo que vuelve tan resbaladiza su evaluación. Lo que no pasó (y por qué importa)Ningún intento prosperó y el organismo no encontró daños en el mundo real. Anthropic reveló la semana pasada que sus modelos habían accedido sin permiso a sistemas de tres organizaciones durante pruebas diseñadas precisamente para impedirlo. OpenAI reconoció además que una configuración errónea de Irregular, un proveedor externo, dejó a sus agentes conectarse a internet por error.