De Vedia está al frente de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la villa 21-24, en un país a los asentamientos precarios se los conoce como villas. Dentro de la metrópoli capitalina, es en el Gran Buenos Aires donde viven los más pobres y el alcalde en muchas ocasiones ordena controles muy visibles en los accesos a la Ciudad para impedir la entrada de «delincuentes». Pero no admitimos que se les confisque la mercadería y se los multe, porque los están empujando más al vacío”, agregó Peralta. Se los echó y algunos, muy pocos, fueron reubicados en ferias municipales donde circula mucha menos gente que en los lugares donde solían estar”, explica. “En el barrio hay venta de drogas las 24 horas del día, pero parece que el problema es el vendedor ambulante o la gente que vive en la calle.