Algunos países europeos han cuestionado la permanencia de España en el espacio Schengen. De tal forma que, cuando España realiza algún movimiento que contraría a Marruecos, la respuesta del Reino Alauí es presionar mediante el flujo migratorio. El trato que recibimos de nuestros socios es el que se dispensa a un país de segunda. Esa es la pregunta que más se teme en el lado español. Y la cereza ya no está en el pastel; está en el marrón.