Además, se da el caso de que se pueden admitir animales de compañía, pero niños no. Aludiendo a que los niños molestan, hacen ruido o gritan. Qué hacemos con el índice de nacimientos cada vez más bajo, si encima hay hoteles que no admiten a los niños. Parece que los niños, en cierta medida, se han vuelto molestos: impiden viajar e incluso ir a una boda, porque en casos determinados se pide a los invitados que no lleven a menores. Nos olvidamos de que los niños son el futuro y no lo digo pensando en que ellos deberán contribuir a pagar las pensiones el día de mañana.