Hay momentos en la política que marcan nuestra manera de entender el mundo. La invitación de la República Popular China a una delegación multipartidista del Parlamento Andino fue uno de ellos. Durante el recorrido fuimos testigos de cómo la inteligencia artificial y la robótica —desde vehículos de conducción autónoma hasta humanoides y robots de asistencia médica— no son fines en sí mismos, sino herramientas para elevar la calidad de vida. Es el desarrollo industrial subordinado, estrictamente, a la preservación y mejora de la vida. Para Hispanoamérica profundizar los lazos de cooperación con este gigante asiático representa una oportunidad estratégica ineludible en un tablero cada vez más multipolar.