Fueron los sanitarios los que descubrieron que el hombre tenía heridas de arma blanca en la parte izquierda de la cara y también en el cuello, por lo que perdía gran cantidad de sangre. Pese a las maniobras de reanimación, fallecía poco después en el hospital hasta el que lo trasladaron, el de la Vall d'Hebron. De hecho, el rastro de sangre por las lesiones se extiende desde el tramo final de escalera, hasta el rellano. El vehículo estaba en el suelo, de ahí que la tendera pensase que se trataba de un accidente. Sobre estas líneas, la grúa que retiró la moto sobre la que se desplomó la víctima, y el reguero de sangre en el rellano donde lo atacaron..